Tres palabras poderosas

Tres palabras poderosas

“El hombre en busca de sentido”, de Viktor Frankl, es uno de los libros más leídos del mundo. Un relato autobiográfico de experiencias vividas por su autor, catedrático de Neurología y Psiquiatría de la Universidad de Viena, en el campo de concentración de Auschwitz durante la segunda guerra mundial.

El título reúne tres palabras comunes en las hojas de ruta de cualquier ser humano: “hombre”, “búsqueda” y “sentido”.  Podemos olvidar nuestra condición vulnerable de “humanos”, negarnos al instinto de búsqueda y abstenernos de dar un  sentido a nuestras vidas; pero al igual que el silencio total es, en sí mismo, un sonido atronador, girar la cara de nuestro consciente a estas bellas palabras las convertirá, antes o después,  en gigantes incontrolados de nuestro subconsciente… un día cualquiera, a una hora cualquiera, todos y cada uno de nosotros tendremos que mirarlas de frente.

El libro se publicó en 1946 y es muy probable que las palabras de su título todavía dentro de mil años resuenen en lo más íntimo de nuestros compañeros de raza. En esta sociedad en la que vivimos  “duelen” por su intento de silenciarlas y una evidencia de ello es que en el año 2020 la depresión será la primera enfermedad del mundo según la O.M.S., es posible que, si en los colegios los jóvenes aprendieran a relacionarse con esas tres palabras, en el 2080 las depresiones fueran un tema menor… pero si en nuestro mundo no nos preocupa la falta de agua cuando nosotros ya no lo ocupemos, parece una broma que algún gobernante pueda tener en su agenda resolver el estado de ánimo de nuestros futuros congéneres.

Es un libro de obligada lectura (traducido a veintinueve idiomas), no nos proponemos en estas líneas contar su estructura, ni hacer un análisis profundo, psicológico o filosófico sobre el mismo (hay cientos disponibles en el mundo internet), nos conformamos  con abrir el apetito y la curiosidad del lector, pero sin resistirnos a oler unas gotas de su exquisita esencia.

El autor, desesperado y cautivo, era conocedor de que su esposa estaba en otro campo de concentración…

“Si contempla el rostro de su ser querido, aun cuando el hombre se encuentre en un estado de desolación absoluta, sin la posibilidad de expresarse por medio de una acción positiva, con el único horizonte vital de soportar correctamente –con dignidad-  el sufrimiento omnipresente, aun en esa situación, ese hombre puede realizarse en la amorosa contemplación de la imagen de la persona amada.”

A una persona se la puede privar de todos los derechos tratándola  como a un animal, aun así, Viktor, como el agua, encuentra un camino:

“…ese reducto íntimo de la libertad interior jamás se pierde… y es precisamente esa libertad interior la que nadie nos puede arrebatar, la que confiere a la existencia una intención y un sentido.”

Hoy en día están muy vigentes en el mundo de la medicina las investigaciones sobre la somatización y la influencia de los estados de ánimo en la salud. En 1945, rodeado de gente desesperada, el autor del libro lo tuvo claro:

“Los que conocen la estrecha relación entre el estado de ánimo de una persona – su valor y su esperanza, o su falta de ambos- y el estado de su sistema inmunológico,  comprenderán como la pérdida repentina de la esperanza y el valor pueden desencadenar un desenlace mortal.”

La siguiente reflexión  nos parece imbatible, un triunfo en si misma sobre la “nada”, algo que nos pertenece y que, en nuestro criterio, da todo el sentido a que, como pintores, pintemos con ilusión el cuadro  de nuestra vida, aun a  pesar de nuestro común  futuro incierto…

“Ningún poder de la tierra podrá arrancarte lo que has vivido”.

A raíz de su experiencia, Viktor Frankl desarrolló una nueva metodología (por cierto muy relacionada con la esencia del Coaching) la” LOGOTERAPIA”; distanciándose de los paradigmas del psicoanálisis y las miradas hacia el pasado y centrándose en los valores que la persona quiere realizar en el futuro y evitando así  la retroalimentación del “egocentrismo del neurótico”.

Una de sus retos a través del contraste y  cuestionamiento era:

“¿Qué máscara se encuentra detrás del vacío existencial?”

En Goose trabajamos día a día con nosotros mismos y nuestros clientes  para tener muy presente esta pregunta…

GTI