Punto Ciego: lo que otros sí ven

Punto Ciego: lo que otros sí ven

Como coach y formadora tengo la ocasión de escuchar frecuentemente como se definen las personas: “soy un defensor de la justicia”, “soy ambicioso”, “soy perseverante”, etc. realmente damos información valiosa sobre nosotros, tanto como la que no damos, ya que al describir lo que somos también definimos lo que no somos.  ¿Qué no somos?, lo dejamos para otra ocasión.

Desde el punto de vista de lo que queremos transmitir cuando hablamos de nosotros mismos, tenemos que ser realistas y entender que para que nuestras palabras cobren sentido fidedigno hemos de tener como mínimo algunas experiencias que las confirmen.  Querer trasmitir que eres una persona puntual cuando eres conocido por tu entorno como el “quince minutitos”, refiriéndose al mínimo de tiempo que te retrasas en tus encuentros, induce a poca fiabilidad en tu descripción.

Y ¿te has fijado qué depende de con quien estés te describes de un modo u otro?, lógicamente dirás: “no es igual hablar de uno mismo en un entorno personal que en un entorno profesional”, así es, en cada uno de los encuentros que tienes escoges como quieres ser visto, escoges las palabras que consideras van a describir de mejor forma la imagen que quieres transferir.

Y te pregunto: ¿has podido comprobar como una persona también se describe de modo diferente si le pides que lo haga seguidamente?, pues efectivamente, las personas cambiamos la descripción que tenemos de nosotros mismos tantas veces como nos pidan que lo hagamos. Y en cada descripción incluimos particularidades no expresadas y excluimos características que lejos de afrontarlas, las escondemos, con el fin ilustre de ser vistos como “mejores” personas.

Existen técnicas aplicadas en las entrevistas de trabajo que buscan que el candidato se describa en varias ocasiones desde distintos enfoques, ello aporta una gran información a la conversación, desde el nivel de autoconocimiento que la persona tiene de sí mismo, hasta el nivel de habilidades comunicativas que tiene el entrevistado.

Desde el origen de los tiempos han sido muchos los que han intentado descubrir las leyes del comportamiento humano y las relaciones que nos motivan a mostrarnos y relacionarnos de una determinada manera. Y son muchos los que se han aproximado, mediante el estudio y la investigación, a la exploración de rasgos esenciales de lo humano que constituyen los pilares del hombre.

Aunque no sólo se han enfocado en lo referido al individuo descrito por sí mismo y sus necesidades relacionales, también han abordado esa parte del individuo que no ve de sí mismo, esa parte oscura e irracional que refleja el dominio de los deseos y los instintos del ser humano.  El individuo dominando por las pulsiones de sus instintos pierde libertad y el sentido de la responsabilidad, aunque no debemos olvidar que muchos impulsos y movimientos pasionales han supuesto grandes logros culturales y sociales.

Sin embargo, aún para el individuo que explora y profundiza en sí mismo sólo llega a conocerse parcialmente, una parte del sentido de su vida está totalmente oculta para él, aprende de sus errores y encuentra sentido a lo que antes no lo había encontrado, pero muy lentamente. Las personas buscamos y buscamos la dirección para mejorar y llegar a nuestro yo interno, pero sólo nos aproximamos.

Quizá esas pulsiones que están muy presentes en lo cotidiano, en la jornada laboral o en cualquier otra relación de convivencia, nos ayuden a entrar más a fondo en ese yo interno. Esos comportamientos automáticos y que no visualizamos en nosotros pero sí en los que nos rodean. Esos automatismos, esas reacciones, quizá sea en ese punto en el que debiéramos empezar a trabajar: nuestro “punto ciego”.

“Lo único que puede librarnos del poder hipnótico del autoengaño es el valor para buscar y afirmar la verdad”

Daniel Goleman

 

Susana – Goose Talent Institute