Prolongar la toma de decisiones

Prolongar la toma de decisiones

Son muchas las frases y leyendas que pasean por las redes sociales, algunas de ellas van y vienen cada cierto tiempo.

Hoy me ha vuelto una de mis preferidas y es la que comienza:  “he aprendido…”.   Son numerosas las cosas que creemos haber aprendido, y más aún las que no queremos aprender, significaría adquirir conocimientos, datos e información sobre el tema en cuestión.

Aunque la parte que más me gusta de esta leyenda es la final:  “he aprendido que no sirve de nada,  seguir negando lo evidente”.  ¿Qué nos puede llevar a las personas a negar lo evidente? posiblemente el miedo a decidir.

El miedo a decidir es universal, lo observamos en cualquier cultura, en cualquier ámbito de la sociedad, en todas las clases sociales, y en todas las edades.  Y según pasa el tiempo aprendemos a gestionar la toma de decisiones, y adquiriendo conocimientos y responsabilidades se pueden reducir las posibilidades de elección, eso sí en toda decisión nos enfrentamos al sentido de la responsabilidad individual.

Son varios los tipos de miedo que nos pueden surgir en el momento de tomar las decisiones, siendo el miedo a equivocarse el que está presente en la mayor parte de nuestra toma de decisiones, y está caracterizado por la responsabilidad de hacer una elección a la que no se puede dar marcha atrás.

La comodidad de delegar la toma de decisiones en los demás nos aleja del temor a decidir y aparentemente nos reduce la responsabilidad individual de hacerlo, pero yo no lo veo así, decidir nos pone en situación crítica y no decidir nos pone en situación crítica y arriesgada, ya que otro puede decidir por nosotros. ¿Qué pierdes cuando decide la otra persona?, pues pierdes, cuando menos, la libertad de tomar parte de tu destino, la libertad de escoger cual es el siguiente paso, la libertad de buscar opciones, la libertad de movimiento… en definitiva, la libertad de decidir.

 

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