PROGRESO POR VALORES

PROGRESO POR VALORES

“Clasificar el sistema de valores e insuflarle vida son las mayores contribucionesque puede hacer un líder”

Peters y Waterman

 

El mundo es un lugar inmensamente diferente del que era hace 100 años. El cambio climático, los conflictos, la tecnología, las crisis e incluso la esperanza de vida.

En algunos entornos, como es el mundo de los negocios, la complejidad ha aumentado a pasos agigantados y a la incertidumbre que experimentan los profesionales se une a la competencia, sabiendo que para navegar con éxito como líderes es necesario desaprender algunas de las creencias acumuladas de años de experiencias pasadas e iniciarse hacía el aprendizaje y la toma de decisiones adaptadas a la nueva situación.

Establecer una nueva forma de liderar y gestionar personas: un nuevo modelo que guie a las personas y llegue a lo más profundo de nosotros y que esté directamente asociado a preservar el bienestar de los que forman el colectivo, tanto en entornos personales como profesionales. Quizá sea el momento en el que nuestros más profundos valores humanos dicten y guíen nuestros pasos.

Cuando en una organización se decide trabajar desde los valores, los líderes no pueden establecer según su criterio qué valores van a escoger para la organización, deben involucrar en la selección de esos valores a todas las personas que forman la organización. Y vivir y compartir los valores definitivos escogidos no será solo cuestión de colocarlos en un documento firmado por el comité de dirección o en un cuadro junto a la puerta de entrada, deben estar plenamente adoptados por todos y vividos y compartidos en cada uno de los movimientos que se produzcan.

Los valores guiarán los procedimientos y sobre todo guiarán la toma de decisiones, guiarán la política y los objetivos, guiarán los planes de desarrollo y también estarán adheridos a las estructuras salariales.  Además, estos valores no sólo tienen que alinearse con nuestros objetivos personales y profesionales, también han de hacerlo con los valores de la sociedad a la que pertenecen.

Como socióloga me inicie en el estudio de los valores como “los ideales y las costumbres de una sociedad hacía los cuales las personas tienen alta consideración”, posteriormente y tras profundizar en otras disciplinas asociadas a la comunicación y a los patrones del lenguaje, veo los valores como una nominalización de lo que es importante para nosotros, ya sea a nivel individual o colectivo, es decir, como una nominalización de nuestras creencias. Y no olvidemos que los valores pueden o no mantenerse en el tiempo, debido a que están condicionados por las necesidades en un momento concreto de la vida y que podrían cobrar otra estimación con la edad.

Para que los valores generen un impulso de desarrollo y prosperidad han de estar afianzados en una cultura de esperanza y avance, si operan desde una cultura de temor, irán de la mano de la desconfianza y las personas se sentirán oprimidas para la innovación, la creatividad y la expansión.

Por ello, y como consecuencia del continuo cambio en el que están inmersas las organizaciones, es clave para la prosperidad del negocio poner mayor atención en los valores y revisarlos periódicamente.  En palabras de Richard Barret “Si perdemos nuestro entorno y los sistemas de sustento de nuestra vida, nuestra sociedad perderá. Si perdemos nuestra sociedad, perderemos nuestra economía y nuestros negocios también perecerán”

 

Susana de los Reyes