LA MEDIACION: ORíGENES

LA MEDIACION: ORíGENES

El ser humano es un ser social, en una existencia compartida y de recursos naturales limitados. Lo que alguien tiene, quiere o necesita, se ve afectado irremediablemente por lo que otra persona tiene, quiere o necesita.

La convivencia, por tanto, se convierte en una pugna por cubrir las necesidades (o las que se creen que son las necesidades). Y esta pugna, en muchas ocasiones, deriva en conflicto.

La cuestión es: ¿cual es la mejor forma de resolver estos conflictos? Hay diferentes posibilidades en nuestra sociedad, y hay diferencias de unos países a otros. A lo largo de la historia de la Humanidad, cada grupo humano ha resuelto sus conflictos de forma diferente como consecuencia de una ideología, creencia o simplemente necesidad física. Si bien podemos decir que todos tienen en común haber dado el protagonismo para resolver los conflictos a uno de los poderes del Estado, el Poder Judicial. Este sistema tiene la ventaja de dar a un tercero imparcial (el Juez) el poder para decidir sobre la disputa, si bien tiene también grandes desventajas (deja a las partes al margen de la solución final adoptada, los procesos son lentos y costosos, y en muchos países los organismos judiciales encargados de resolver los conflictos están sobre saturados de trabajo).

Todo ello ha hecho que en todas las sociedades, de un modo u otro, hayan surgido formas alternativas (a la vía judicial) de resolución de conflictos, como la Mediación. Podemos definir la Mediación como un medio de resolución de conflictos voluntario en el que las partes intentan alcanzar un acuerdo negociado con la intervención de un mediador. El mediador debe ser una persona neutral e imparcial, y es el encargado de conducir el procedimiento.

A pesar de estas diferencias culturales, podemos decir que en prácticamente ningún país hubo una institucionalización de la Mediación hasta el siglo pasado. En concreto la Mediación no fue reconocida como una institución en si misma para la resolución de Controversias hasta la Convención de la Haya de 1907.

Es en Estados Unidos donde hay que situar el origen del movimiento ADR, “Alternative Dispute Resolution” en los años 70 y 80, en el que es protagonista la MEDIACION. Este movimiento surge como consecuencia de los cambios sociales vividos en ese país en los años 60 que llevaron aparejados nuevas formas de entender la convivencia y la vida en sociedad, resultando iniciativas que promovían el empoderamiento de la sociedad y el desarrollo de programas en los que participen los ciudadanos en la Administración de Justicia.

En Europa en los últimos tiempos también se está produciendo un cambio de paradigma que afecta a la forma de entender la Justicia, cambio producido sobre todo por la influencia de la normativa europea y también por el trabajo de ONG´s y organizaciones pioneras en promover otras formas de resolución de conflictos.

En Europa hasta 2008 no han existido instrumentos normativos vinculantes a nivel internacional sobre Mediación. La Unión Europea, a través de la Directiva 2008/52/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de mayo, sobre ciertos aspectos de la mediación asuntos civiles y mercantiles, ha supuesto un importante movimiento de los sistemas europeos hacia la integración de la mediación en sus sistemas de resolución de conflictos. Esta Directiva ordenaba a los países regular e introducir en sus ordenamientos jurídicos la Mediación como una forma alternativa y complementaria a los Tribunales para resolver conflictos.

En España, la Mediación aparece en primer lugar en el ámbito de algunas comunidades como Cataluña, que introducen la Mediación en el ámbito familiar. (año 2001)

Sin embargo el Estado Español no cumplió en tiempo el mandato dado por Europa en 2008 de regular la Mediación como un sistema alternativo al sistema judicial al que los ciudadanos puedan acudir para resolver sus conflictos. No es hasta 2012 cuando el Estado cumplió este mandato Europeo con la aprobación de la Ley 5/2012, de 6 de julio de mediación en asuntos civiles y mercantiles, que sustituye al Real Decreto-Ley del mismo año, que se promulgó con urgencia para impedir la sanción que se impondría al Estado Español por no trasponer la Directiva 2008/52/CE del Parlamento Europeo y del Consejo.

Esta ley regula los principios y bases de la Mediación, y recoge las directrices marcadas por Europa sobre las aptitudes y requisitos de formación que deben cumplir los Mediadores, impulsando así el arranque de todo un nuevo sistema alternativo, pacifico, y negociado de resolver los conflictos que será conducido por la figura central del Mediador, la persona imparcial, capacitada, empática y profesional que acompañará a las partes en la búsqueda de soluciones.

¡Por fin es tiempo de Mediación!

GTI