Estrategias de Comunicación: La Empatía

Estrategias de Comunicación: La Empatía

La empatía es una de las principales habilidades sociales que forman la inteligencia emocional, y suele definirse como “ponerse en el lugar del otro”, yo añadiría: “comprendiendo los recursos que tiene el otro”.

 

El concepto de comprensión está relacionado con el verbo comprender, referido a entender. Aunque prefiero quedarme con la primera definición de la RAE: “abrazar, ceñir o rodear todas las partes de algo”, y para comprender es necesario tener una aptitud ante las personas para entender el “todo”: sus comportamientos, sus pensamientos y sus emociones.

No hay duda de que es posible comprender los datos explícitos que acompañan a una persona y a la vez caer en la crítica, los juicios sobre sus pensamientos, sus sentimientos y su hacer, ¿en ese caso hay empatía?.

En el acto de comprender, el ser humano siente la necesidad de crear una hipótesis sobre el asunto, realizar una interpretación adecuada para sí mismo en base a los datos de los que dispone, y suficiente para cubrir la necesidad de interpretar “la realidad” y darle sentido. Sin embargo, el acto de empatizar las personas no necesita crear una hipótesis, sencillamente comprenden al otro en base a los recursos de los que disponen.

¿Existe empatía cuando restamos importancia a lo que ha ocurrido? o ¿es incomprensión sobre su estado anímico?

¿Existe empatía cuando damos indicaciones sobre lo que la persona debe hacer? o ¿estamos enviándole el mensaje de que no cuenta con los recursos necesarios para decidir sobre su asunto?

¿Existe empatía cuando criticamos la respuesta del otro ante lo ocurrido? o ¿estamos anteponiendo nuestra hipótesis sobre su asunto?

Indudablemente en todos los casos estamos ante personas que cometen este tipo de errores desde la intención de ayudar, que incluso puede producir un distanciamiento entre el ayudado y el ayudador, ya que lo provocado es un sentimiento de incomprensión elevado hacia la forma de “empatizar”.

Aunque también puede ocurrir que estemos ante una estrategia de comunicación intencionada.

  • Estrategia de distracción: Observemos como al restar importancia a un asunto mayor estamos ante una estrategia de distracción con el objetivo de desplazar el problema principal y poder manejar problemas menores para resolver el asunto base.
  • Estrategia de gradualidad: También podemos estar ante una estrategia de gradualidad cuando damos indicaciones a la persona sobre lo que podría empezar haciendo para resolver el problema, con ello estamos ofreciéndole opciones para a través de un proceso de acciones parciales conseguir un resultado general.
  • Estrategia de diferir: Aplicar la estrategia de diferir presentando el asunto como doloroso y necesario para un desarrollo futuro, es como aceptar el esfuerzo presente para obtener la posición deseada.
  • Estrategia del niño: Aplicar la estrategia del niño, que puede observarse cuando se utilizan discursos, argumentos y entonación infantiles como si el afectado fuese una criatura de poca edad, puede provocar en la persona una reacción contraria queriendo afrontar su asunto como un adulto maduro.
  • Estrategia emocional: Es una de las formas clásicas de crear el cortocircuito en la parte racional de persona afectada por el problema, es como abrir la puerta de acceso al inconsciente para revisar deseos, miedos, o comportamientos.

En el movimiento intencionado de comunicación a través de estrategias de “impacto” está implícito un acto de amor, aún con el riesgo de que se pudiera producir un sentimiento de incomprensión por parte de la persona afectada al percibirlo como falta de empatía.

La auténtica empatía: IDENTIFICACIÓN más COMPRENSIÓN, genera la máxima conexión entre las personas, tú decides como hacerlo.

 

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