¿Es la educación emocional necesaria en el ámbito deportivo?

¿Es la educación emocional necesaria en el ámbito deportivo?

La inteligencia emocional es muy importante en todos los ámbitos de la vida. Es un tema sobre el que se habla muchas veces, pero no se habla tanto de cómo de importante es realmente y cuál es su relación directa con el rendimiento deportivo. En este caso, se hablará de la importancia de la inteligencia emocional en el ámbito deportivo y su influencia en el rendimiento de los deportistas.

Una persona que conoce y sabe gestionar sus emociones tendrá mejores resultados y tendrá más posibilidades de sentirse satisfecha y ser más eficaz en su vida. Conocer las propias emociones y saber diferenciarlas y calificarlas, nos permite redirigirlas y manejarlas.

En el contexto deportivo, los deportistas están sometidos a presiones continuas, por lo que es conveniente que conozcan como diferenciar sus propias emociones, y ver cómo pueden manejarlas en diferentes situaciones. El continuo estrés al que suelen estar sometidos puede afectar a su estado tanto físico como psicológico. Este estrés los puede llevar a cometer errores o a actuar de manera descontrolada e impulsiva y ser más propensos a sufrir lesiones.

Lo mejor de la inteligencia emocional, es que el cerebro es enormemente plástico, por lo que se puede aprender para luego poder controlar esas emociones y poder dominarlas para ponerlas de nuestro lado. Las experiencias, los pensamientos y los sentimientos están continuamente modificando continuamente las conexiones entre nuestras neuronas. Desde el nacimiento hasta la vejez, podemos aprender y desaprender. Incluso nuestras emociones son moldeables.

La razón no sirve para nada sin las emociones, y muchas veces se nos olvida. La emoción interfiere con la razón y la razón modifica la emoción. No se pueden separar.

Sería conveniente comenzar a educar a los deportistas desde una edad temprana, para así poder comenzar a trabajar con las emociones en las categorías base. Esto podría permitir que los deportistas pudieran desarrollarse con más facilidad y así afrontar los obstáculos y dificultades de una manera más eficiente alcanzando más rápidamente sus objetivos y los de su equipo.

Las emociones son algo que tenemos en común todas las personas: el estrés, la rabia, los celos, el menosprecio, el miedo, la ansiedad, la agresividad…

Goleman (1995) entiende la emoción como “un sentimiento que afecta a los propios pensamientos, estados psicológicos, estados biológicos y voluntad de acción”

Las habilidades que componen la IE son (Goleman, 1995):

• Conocimiento de las propias emociones.
• Capacidad para motivarse a sí mismo.
• Capacidad para controlar las emociones.
• Capacidad para reconocer las emociones ajenas.
• Control de las relaciones interpersonales.

En el contexto deportivo, el conocimiento de uno mismo, la autorregulación de las emociones, las habilidades sociales, la automotivación y la empatía son muy importantes. Cada cual tiene unas habilidades más o menos desarrolladas que otras, y las utiliza en mayor o menor medida, consciente o inconscientemente. Si se comenzara a educar emocionalmente a los deportistas desde edades más tempranas y se les diera herramientas para hacer frente a estas situaciones, su respuesta sería mucho más consciente por lo que podrían aprender a controlarlas e influiría directamente en el rendimiento.

Podríamos decir que los deportes forman nuevas generaciones que se crean juntas y tienen que trabajar juntos para dirigir el equipo y lo cierto es que si se les diera una educación más emocional podrían aprender a conocerse y entender cómo pueden lidiar y trabajar los unos con los otros.

Las habilidades sociales emocionales y éticas son muy importantes. Para poder rendir adecuadamente en el deporte, es necesario tener cierto autocontrol: Aprender a apartar determinados pequeños placeres y disciplinarte para poder hacerlo correctamente. La necesidad de planificar el aplazamiento de nuestra satisfacción no se consigue aprendiendo a realizar bien un ejercicio o mejorando determinado movimiento. Es extremadamente importante que un deportista perciba y sea capaz de gestionar adecuadamente sus sentimientos, y sea capaz de interpretar las emociones de las otras personas. Si se les enseña a interpretar bien las emociones de otros mejorará su capacidad de conectar y empatizar con ellos, lo que a su vez se reflejará directamente en el rendimiento del equipo.

Si un deportista se encuentra en una situación concreta con emociones que le agobian es muy importante aclarar que emociones intervienen. De ahí la importancia de comprenderlas y poder ponerles nombre.

Las emociones son la esencia, el núcleo sobre el que se construyen las relaciones y se toman las decisiones. Estas se pueden educar. Podemos educar las emociones de dos maneras distintas: Aprender a percibirlas e indicarlas adecuadamente, expresarlas, pero también a gestionarlas.

Normalmente se educa a los deportistas para competir y ganar. Incluir la educación de habilidades sociales, emocionales y éticas, ayudaría al deportista a:

– Conectar con las señales internas (Aprender a percibir y gestionar tus propias emociones)
– Aprender a construir y mantener relaciones
– Aprender a tomar decisiones responsables y éticas
– Aprender a ponerse en el lugar del otro (Detectar emociones que pueden estar sintiendo los compañeros)
– Reconocer el efecto de las emociones en el juego del equipo
– Estar en sintonía con los valores deportivos
– Conocer las limitaciones y puntos fuertes y de mejora
– Saber pedir ayuda
– Recibir de buena manera las críticas constructivas
– Adquirir una mayor capacidad de relativizar
– Mejorar la autoconfianza
– Canalizar adecuadamente los impulsos o sentimientos perturbadores
– Buscar mejores soluciones
– Adquirir flexibilidad para adaptarse a nuevos retos
– Saber proponer objetivos deportivos medibles, pero a la vez estimulantes
– Presentar mayores niveles de iniciativa
– Sacar el máximo rendimiento a cada situación
– Tener una concepción positiva de los compañeros del equipo y esperar lo mejor de ellos
– Adquirir un mayor conocimiento de la comunicación no verbal
– Adquirir mayor “conciencia social” para crear conexiones entre los compañeros
– Fomentar el trabajo colaborativo
– Crear un clima de confianza en el equipo
– Mejorar la capacidad de establecer un objetivo común con el equipo

Para poder enseñar estas habilidades emocionales a los deportistas es necesario impulsar un cambio en la educación deportiva, reconociendo la constante necesidad de renovación y la importancia e impacto que la gestión de las emociones tiene en el rendimiento deportivo.

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”.
El principito (Antoine de Saint-Exupéry)

 

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